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Flashback: “Romy & Michele’s High School Reunion”, los 80s y 90s en todo su esplendor

En Blog, Moda, Cine y Televisión | Por Andrea Martínez Maugard septiembre 3, 2015

A fines de los años ’90 y principios de la década del 2000, aparecieron una serie de comedias en el cine con temática liviana, perfiladas a dar con la nostalgia de décadas y situaciones pasadas que todos hemos vivido. Desde la parodia de “Austin Powers” hasta la escuela de “Clueless”, pasando por “El cantante de bodas” de Adam Sandler o “Jamás besada” con Drew Barrymore, todas dieron en el clavo cuando se trata de amor, recuerdos de la juventud y risas. Pero con “Romy & Michele’s High School Reunion” de 1997, la presentación de una premisa débil se transformó con el tiempo en una historia de culto gracias a los roles y precisamente, la nostalgia.

En aquella época Lisa Kudrow era la estrella de “Friends” con su papel de la despistada y adorable Phoebe, mientras Mira Sorvino había ganado el Oscar en 1995 gracias al rol de una prostituta en la película de Woody Allen “Poderosa Afrodita”. Los talentos de ambas se combinaron en una simple historia: Michele y su mejor amiga desde la secundaria, Romy, viven una vida de esfuerzo en Los Ángeles, donde tratan de dar con su trabajo soñado mientras nunca dejan de lado el glamour a la hora de vestir. Todo cambia cuando reciben una invitación a celebrar los 10 años desde su graduación, lo que significa enfrentarse con problemas del pasado como el bullying por parte de las chicas populares, el amor imposible hacia atletas inalcanzables y obsesiones por parte de nerds. Janeane Garofalo encarna a la chica dark Heather Mooney, Alan Cumming al nerd enamorado de Michele Sandy Frink y hasta Justin Theroux, el mismo que se casó hace poco con Jennifer Aniston, como el vaquero misterioso que siempre acosa a Heather.

La premisa y escenas eran pura celebración de tendencias, lugares comunes y situaciones absurdas que fuera de esta película serían altamente criticadas; pero que aquí, dan lugar a una celebración genuina de lo que han sido las películas adolescentes de los años ’80 y al mismo tiempo, la moda que aparecía durante los ’90. Y es que, a pesar de no llevar una vida ideal, Romy y Michele siempre vestían trajes perlados y abrigos con aplicaciones tal como Vogue nos mostraba en aquellos años, o ajustados modelos y tacones como si fuesen auténticas modelos de pasarela de Versace. Por ende, el final justifica los buenos deseos del espectador y algunas escenas como el baile de Sandy Frink con Romy & Michele al ritmo de “Time after Time” de Cyndi Lauper, valen la pena. Esta escena incluso, estuvo nominada a un MTV Movie Awards en la categoría “Mejor Baile”, mientras el 2012, Mira Sorvino señaló en una entrevista que ruega por hacer la secuela apenas el equipo lo decida.

Fotos: Closerweekly, We love movies, Hitfix, The Dissolve, The Decider.

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