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Reflexiones visuales en torno al diseño de autor en Sudamérica

En Blog, Diseño Latinoamericano, Entrevistas, Escuelas de Diseño, Moda y Arte, Moda y Sociedad, Reviste la calle | Por VisteLaCalle septiembre 16, 2015


Por Yuriko Takahashi para RevisteLaCalle 9

A través de variadas propuestas plásticas, diversos artistas sudamericanos se han acercado de alguna forma al diseño de autor. Ya sea revalorizando técnicas de confección, experimentando con diferentes modos de mirar el mundo o reflexionando en torno a las consecuencias de un mundo globalizado, es posible encontrar un panorama donde arte y moda dialogan generando discursos que invitan a pensar cómo es que estos das áreas de conocimiento y expresión se retroalimentan.

Hace ya un par de siglos que la moda ha servido a destacados artistas como Gustav Klimt, Salvador Dalí o Andy Warhol, como fuente de inspiración para generar obras o colaboraciones en las que el lenguaje del arte y el de la moda dialogan, proyectando interesantes propuestas visuales. Actualmente esta relación se sigue generando e incluso hay artistas que evidencian una fuerte proximidad con conceptos propios del diseño de autor. El rescate de técnicas y oficios, y la reflexión en torno a ciertas problemáticas, dan cuenta de esta cercanía y fomentan nuevas consideraciones en torno a este vínculo creativo. ¿Por qué surge esta necesidad de incorporar elementos del diseño de moda en representaciones visuales? Para el gestor cultural José Manuel Belmar, hay una serie de artistas que se encuentran en una constante búsqueda de elementos en diferentes áreas del quehacer cultural, con el propósito de afinar un discurso propio. “Creo que tiene que ver con la belleza, con la parte estética. Lo veo como una manifestación política del artista en llevar la moda al arte a través de un ícono y dialogar con ciertos conceptos como el consumismo”, afirma Belmar.

Comes Cake

La valoración de un proceso y el rescate de técnicas tradicionales

Hay artistas que tienen una clara postura respecto al proceso de producción de las obras –que es también una postura política– y buscan traducir estas ideas al dominio visual. Este es el caso del artista argentino Gabriel Baggio, quien a través de performances como las de la serie “Procesos de aprendizaje” donde, entre otras cosas, confecciona una camiseta a máquina y agarraderas para ollas a crochet, o en “Conversación” donde aprende a tejer una bufanda interminable, se propone recuperar ciertos oficios y tareas domésticas que con el tiempo han quedado en el olvido.

Para él, estas piezas textiles no son importantes en sí mismas, ya que estas no constituyen la finalidad de su trabajo, sino que son solo la consecuencia de acciones, de determinados procesos de aprendizaje de un oficio. Y son esas acciones, esos oficios, los que Gabriel pretende traer de nuevo a la actualidad. Ahí tal vez sí puede acercarse desde otro lugar a la vereda del diseño, ya que genera una estrategia de resistencia a los extremos modos de producción capitalistas. “Esta cosa del rescate de una producción más artesanal y acotada en función de un acto de resistencia me interesa mucho. En vez de traerme cinco millones de piezas desde China, hechas por alguien que está siendo explotado, prefiero darle trabajo acá a unos cuantos”, reflexiona Baggio.

Gabriel Baggio

La producción a escala con mano de obra local es un elemento transversal al momento de pensar en el diseño de autor y de pensar, además, en fomentar el consumo sustentable de indumentaria, apostando por la originalidad, la innovación y el apoyo a las industrias locales. En la búsqueda de esta impronta original, una serie de diseñadores han apostado por la experimentación con nuevos materiales e incluso por la incorporación de ciertas tradiciones textiles en sus prendas, como ha ocurrido con los aguayos, tejidos hechos a mano utilizados en zonas altiplánicas de Perú, Bolivia, Argentina y Chile.

La artista argentina Carolina Antoniadis describe el rescate de estas tradiciones textiles como un aporte por parte del diseño a la identidad latinoamericana y, por su parte, también decidió plasmarlo en sus obras más recientes. Su propuesta visual consiste en una serie de pinturas, en acrílico y laca, en las que las vestimentas tradicionales, con sus patrones y coloridos característicos, son protagonistas y los personajes representados parecen ser meros maniquíes, con el fin de hacer resaltar los textiles y así hacer frente a los procesos industriales que los han transformado en productos en serie, alejados de su complejidad manual.

Carolina Antoniadis

“Mi intención era trabajar sobre esa temática de la globalización, sobre todo porque fui al norte argentino y a Panamá, y vi que los textiles se iban degradando cada vez más. Con la demanda turística, los textiles terminan desvirtuándose de los originales y de las temáticas iniciales para ser absorbidos en una simplificación y contaminación”, comenta Antoniadis, agregando que “por ejemplo, respecto a las molas, tejido tradicional de los (indígenas) Kuna de Panamá, con los años fui notando que se fueron simplificando los tejidos en su imagen y también en su manera de manufacturarlos”.

Y no solo es posible encontrar aguayos en la propuesta visual de Carolina, sino además la reprsentación de todo un universo de tejidos. El mundo textil aporta casi un 80% a las obras de esta artista, quien luego de egresar de la Escuela Nacional de Bellas Artes fue docente en la Escuela de Diseño Textil de la Universidad de Buenos Aires. Esos dos mundos se han fusionado en su trabajo a lo largo del tiempo y sin duda hacen que sus pinturas adquieran un valor particular.

Carolina Antoniadis

El regreso de las técnicas artesanales

Por otra parte, ciertas técnicas de ornamentación, como el bordado, están siendo utilizadas actualmente por diversos diseñadores y también han sido recogidas por algunos artistas, quienes de alguna forma generan un vínculo con la identidad regional y la revalorización del trabajo manual artesanal.

La artista peruana Ana Teresa Barboza propone esta revalorización en sus obras, en las que el bordado sin duda es el protagonista del lienzo. Para ella, el proceso lento de un trabajo manual está relacionado con los procesos de la naturaleza, pero además está consciente de que labores como el tejido a telar o el bordado se están perdiendo poco a poco y, como no se les da el valor que deberían tener, ella los toma y los sitúa en otro espacio, es decir, los resignifica, algo así como un metalenguaje textil.

Ana Teresa Barboza

En Modos de Vestir, su primera exposición individual, la ropa constituye el medio a través del cual las personas sociabilizan. “Utilizo el vestido para hacer evidente el tipo de relaciones que tenemos con nuestro entorno, cómo las relaciones nos condicionan en determinadas situaciones y nos obligan a adoptar determinadas formas de comportamiento”, explica Ana. Esta muestra describe de manera bastante literal y gráfica los procesos de confección de una prenda, mostrando al espectador cuáles son los pasos a seguir para construirla, haciendo un paralelo con la construcción de una relación humana.

Diálogos directos con diseñadores

Para el artista, curador y candidato a Doctor en Historia del Arte y Crítica, Alexis Carreño, la moda ejerce una atracción en todas las personas. Es por eso que muchos artistas recurren a ella y ahondan en este género. “Hay una cosa muy fascinante en torno al acto de vestirse y también al diseño de moda, la construcción de un traje, la relación que tiene con el cuerpo la hacen una disciplina muy fascinante”, reflexiona. Y es esa fascinación la que algunos creadores han querido retratar de manera directa en sus producciones visuales. Es el caso de Comes Cake, un colectivo colombiano que genera propuestas estéticas donde el arte y la publicidad se proyectan como un híbrido; el resultado son producciones fotográficas, ilustraciones e intervenciones digitales llenas de color y texturas que pasan a ser obras de arte y, tal como ellos mismos las describen, nos transportan a nuevos universos.

Este autodenominado artbrand interactúa, entre otras áreas, con la moda, y con frecuencia trabajan de la mano de diseñadores locales, ya que según comentan es la única ventana que tienen para poder generar campañas creativas en esa línea, debido a que las grandes marcas traen todo producido desde afuera. Esta agrupación percibe con bastante distancia el ideal que las grandes marcas venden a las personas y defienden el aporte a la identidad latinoamericana que brinda el diseño de autor. “Son como chicas con una belleza europea vendiéndoles a latinoamericanas. Realmente no van acorde con la anatomía ni la belleza latinoamericana”, comentan los miembros del colectivo colombiano y agregan que lo que les “parece bastante interesante de los diseñadores de autor es que tratan de buscar algo muy local y propio”.

Comes Cake

Comes Cake

En el mismo campo de proyección de colecciones de diseño, la artista chilena Loreto Binvignat también ha realizado un trabajo bastante cercano a diseñadores de vestuario a través de la ilustración. Es así como por medio de acuarelas y trazos a lápiz ha registrado gráficamente una serie de colecciones de vestuario. “Me apasiona el hecho de poder reinterpretar esa ropa. Es importante mantener la esencia del diseñador, pero te dan la oportunidad de crear un personaje. Cuando uno ilustra lo que más me demora es buscar la modelo, la pose, el aire, si va a ser una mujer pasiva, agresiva, me gusta ese dramatismo”, cuenta la artista. Su formación en el área de las artes y luego como diseñadora textil, le ha permitido a Binvignat, sin duda, dialogar fácilmente y conectarse con el mundo de la moda. Conoce los lenguajes y sabe cómo comunicarlos. Sus ilustraciones han sido parte de revistas y libros. De hecho, una de ellas titulada “Mala hierba nunca muere”, que originalmente fue realizada para la marca de ropa de una amiga, fue publicada en un libro de la reconocida editorial alemana Gestalten.

La reinterpretación de la moda desde la ilustración, a la que hace referencia Loreto, nos aporta otro modo de relación entre arte y moda en este camino de búsqueda de reflexiones visuales en torno al diseño de moda de autor. Finalmente, es posible encontrar numerosos exponentes sudamericanos que a pesar de tener estéticas bastante diferentes en algunos casos, se aproximan a ciertos conceptos y elementos comunes, dialogando con ellos y trasladándolos a sus obras, para generar así nuevos énfasis y discursos.

El conjunto de artistas presente en este recorrido, de alguna forma, entrega ciertos lineamientos sobre cómo dos sistemas creativos pueden relacionarse y retroalimentarse generando símbolos y abordando temáticas comunes, y de paso aportar a la concepción de una identidad regional. De esta forma, las problemáticas respecto a la sustentabilidad de la producción textil predominante; el uso de materias primas locales, como la lana; la recuperación de técnicas artesanales y la revalorización de la confección manual y de oficios tradicionales, al parecer se constituyen como aristas ideológicas y estéticas de un sistema de producción cultural común que está influyendo directamente a artistas visuales y diseñadores de moda al momento de mirar el mundo y materializar sus reflexiones.

Comes Cake

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