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Entrevista a Ignacio Lechuga, a propósito de la apertura de su nuevo Taller-Escuela que debuta en agosto

En Blog, Chile, Diseñadores, Diseño Latinoamericano, Entrevistas, Escuelas de Diseño, Forma, Textil y Color | Por Andrea Martínez Maugard agosto 2, 2016

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A principios de la década del 2000, la inquietud de varios diseñadores de la nueva generación chilena comenzó a aparecer y manifestarse a través de ideas innovadoras como el colectivo Grupo Anti Mall o GAM. Allí se formó el costurero y hoy especialista en sastrería Ignacio Lechuga, uno de los máximos referentes tras diseñadores nacionales y al mismo tiempo, el famoso más desconocido de la moda chilena. En esos tiempos aun no se especializaba completamente en vestuario masculino, pero gracias a su perseverancia y estudios particulares, se transformó en el maestro del moldaje y el cerebro principal tras famosos trajes y colecciones de nombres como Matías Hernán, Juana Díaz o Juan González. Luego de varios años de trabajar como Docente y profesor en AIEP, Lechuga anuncia que comienza una nueva etapa con su propio Taller-Escuela, mostrando el proceso del espacio a través de sus redes sociales y contándonos también más sobre su experiencia y lo que opina sobre la educación en diseño de vestuario en Chile.

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Luego de insertarte en la moda a través de técnicas tradicionales, ¿de qué manera enfrentaste el mantenerte como la figura silenciosa tras varios diseñadores más reconocidos que tú?

Para mí la moda es como una gran familia, coexisten varias áreas que no se pueden separar: por un lado hay mucha imagen y branding, por otro hay creación, locura, imaginación y experimentación. Junto a ellos tenemos la técnica, el patronaje, la confección y las técnicas de construcción e intervención textil pero manejar todas las áreas del conocimiento es complejo. Por eso está la especialización, pero cada integrante de esta familia es fundamental; si uno falta o se enferma, se pierde soporte y el engranaje falla.

Es muy difícil ser integral, yo feliz en la locura, la experimentación, y la técnica. Soy costurero, soy sastre, modisto y diseñador, son mis áreas y no tengo miedo ni vergüenza en pedir ayuda en mis falencias, es por lo mismo que soy docente. La relación maestro/aprendiz es un aprendizaje cruzado y constante donde no hay egos, lo único que importa es el producto final y eso lo he llevado a mi trabajo con otros diseñadores. A ellos los apoyo y trato de meterme en sus cabezas y transformarme un poco en ellos, pensar como ellos para solucionar las problemáticas de diseño desde su punto de vista y no del mío, pero con mi base técnica.

Paralelo a eso está mi marca, mis diseños, los desfiles y mis colecciones, ahí puedo ser yo, con mi visión y mis propuestas, así trato de llegar al equilibrio.

¿Sientes que durante estos años has alcanzado tu identidad como diseñador?

La identidad como diseñador es lo mismo que la identidad como individuo: creo que nunca llega a un punto final. Por suerte siempre estamos en movimiento, si ya hubiera alcanzado mi identidad, me estancaría y me tendría que retirar.

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-¿Por qué crees que existen tan pocos diseñadores de ropa masculina en Chile?

Primero que todo, porque es difícil estudiar. La mayoría de las escuelas se enfocan en lo femenino y las que enseñan masculino lo hacen como un brochazo, que más parece una pincelada, o más bien una aguada muy básica.

Por otro lado, la ropa de hombre se vende menos que la de mujer. No es que no se venda, pero tiene una salida muy lenta, desde la visión del nicho de diseño independiente, no desde el retail, más que nada porque el hombre chileno busca marca, le gusta el logo, esa cosa de ver los distintos grupos sociales y ver los “uniformes” utilizados. Es por todo esto que muchos diseñadores que parten con una propuesta masculina van mutando lentamente hacia las colecciones femeninas. No hay que dejar de lado que por mucho tiempo el diseño de autor nacional, sobre todo el masculino, ha luchado con el estigma de la mala confección o el mal calce, algo que ha ido mejorando a través de los años.

¿Qué esperas alcanzar a través de tu nueva faceta en el Taller-Escuela?

La verdad es que este ha sido siempre mi sueño, tengo tan clara la imagen del proyecto ideal, aunque veremos qué pasa en el camino.

Mi idea seria un gran taller-escuela donde se realicen clases de patronaje, confección y técnicas textiles y que esté funcionando en forma paralela el taller, orientado a mi marca y al trabajo para otros diseñadores, los cuales puedan tal vez optar a bajar costos mediante workshops para los alumnos, que a su vez estarán trabajando para ellos en pasantías en el mismo taller. En fin, un espacio donde se una el diseño con la técnica, la educación y una propuesta social, si a lo anterior sumamos trabajo con sectores vulnerables de la población.

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¿Cómo has visto la educación en este rubro en Chile?

¡Ufffff! Todo un tema. Desde que partí como ayudante, llevo casi 20 años como profesor y he hecho clases en CFT, institutos profesionales, universidades -incluso en la Universidad Católica-, además de tener alumnos particulares provenientes de diversas escuelas, por eso, creo tener una visión bastante amplia.

Según mi punto de vista, primero hay que enfocarse en el tema de querer darle el grado de “profesional” a todas las carreras, cuando el grado técnico no es malo; muchas carreras técnicas deberían ser incluso más largas que algunas profesionales. Si vemos en el mercado educacional, muchos institutos tienen la posibilidad de salidas técnicas, pero la verdad solo logran que el alumno egrese antes y con una educación bastante pobre, ya que realmente no son técnicos, nunca tuvieron la malla indicada para que lo sean. Si yo como diseñador contrato un técnico, no quiero que sea otro diseñador, sino que maneje la técnica a la perfección y eso sólo se logra con mucho trabajo y experiencia. Por otro lado, la “salida profesional” deja de lado la técnica y se hace difícil diseñar algo que no sabemos bien como funciona, pues al no manejar la técnica es complejo crear; uno termina copiando lo que hay.

Por otro lado, la moda es un negocio que mueve millones y hay algo que nunca debemos olvidar: el ser humano necesita vestirse todos los días por un tema social. Por eso pienso que las entidades educacionales deberían darle la importancia a la carrera completa. Al final, nosotros hacemos ropa y hay que partir de esa premisa, no hay diseño que se sustente sin el mejor calce y la mejor factura. Las universidades deberían apoyar la investigación docente y no hablo de estudiar afuera. ¿Por qué no mejorar la carrera y crear postgrados serios y diversos en el área? Está bien querer vender los productos, pero también hay que preocuparse de tener un buen producto.

¿Cuáles podrían ser las actividades/malla curricular que integraría la Escuela y dónde podremos ubicarla?

El Taller Lechuga se ubica en lo que históricamente ha sido mi taller en el Barrio Matta, a pasos del metro Irarrazaval. En cuanto a las actividades o malla, partiremos a mediados de agosto con el primer curso, un taller inicial que mezcla patronaje, confección e interpretación de diseños en un nivel inicial femenino, donde la idea es entender la técnica en relación al cuerpo, para llegar a buen calce y enfrentarse seguro a los diferentes proyectos de diseño. Seguiremos el 2017 con un nivel 2 avanzado, donde los alumnos podrán optar por diseño femenino o masculino, más talleres cortos de perfeccionamiento, como por ejemplo de calce de pantalones.

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Según tu experiencia, ¿cuáles podrían ser las características principales que todo estudiante de diseño de vestuario debe desarrollar como base de su trabajo?

Primero deben estudiar las bases técnicas. Entiendo que no todos tienen que ser expertos y trabajar esta área, pero es necesario saberla. Para poder dar indicaciones y realizar buenos controles de calidad, hay que hacer buenas fichas técnicas y saber qué es lo que se está dibujando. Para diseñar una prenda, debo conocerla antes de proyectarla, pero la mayoría de los diseñadores se queda solo en la carcaza, en lo que se ve y se les olvida que debemos diseñar la prenda completa, tanto el exterior, como el interior, lo que incluye el forro, los cortes, los bolsillos interiores, los cierres interiores, fuelles, y tapetas. Dejamos todo para que otros lo solucionen y ahí nos topamos con la problemática que los técnicos no están capacitados en su totalidad.

13590227_1226969520669029_6496981393692656256_nEl espacio en pleno proceso para recibir a los estudiantes del Taller-Escuela de Ignacio Lechuga. Para más información, matrículas y consultas, pueden escribir a [email protected]

Fotos: Ignacio Lechuga Facebook Oficial.

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