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Josephine Baker: La Venus Negra

En Blog, Grandes Artistas, Grandes Estilos | Por Carolina Malis Abril 15, 2012

Claramente existen artistas que llevan su arte a tal extremo o que hacen de este algo tan sublime que se consagran en torno a él y a su trabajo. Otros se mantienen mientras disfrutan de su éxito; y otros aprovechan la fama y su poder para involucrarse en la sociedad en la que viven y hacen algo, compartiendo su arte con la lucha social. Esta última es la situación de Joséphine Baker, la bailarina de espectáculos de variedades, la extravagante mujer de los años 20’ que llegó a remover los iconos de belleza y de las “Show Women”.

Freda Joséphine Carson, nacida en Missouri el 3 de Junio de 1906 (geminiana) no tuvo una infancia típica. En su adolescencia tuvo que dejar el colegio para trabajar como empleada doméstica o como niñera para ayudar a la sobrevivencia de su familia (su madre, sus dos hermanas y un hermano), todo esto bajo un conocido ambiente racista que en la época, era fuertemente ejercido contra la gente afroamericana.

Fue cerca de los 16 años que decidió convertirse en bailarina, integrando un grupo de danza en Philadelphia, y a pesar de lo arduo de conseguir un lugar en los elencos que deseaba (por ser considerada “torpe y muy oscura”), logró llegar a Broadway. Pero no fue Estados Unidos quien la hizo saltar a la fama, sino Francia. En su primera presentación en Paris, salió al escenario a bailar, solamente vestida con un cinturón hecho de plátanos, lo cual cautivo al publico parisino, y de aquí… al estrellato. Aquí nace su apodo: “la Venus Negra”. Su carrera alcanzó los más grandes éxitos. Su actitud, prestancia y desplante la llevaron ser una artista deslumbrante. Tenía una voz privilegiada, un cuerpo sensual y se vestía con extravagancia. Como cantante profesional cosechó grandes éxitos y como actriz participó en varios largometrajes. En 1927 (21 años) se convertió en la artista del espectáculo mejor pagada de toda Europa, y una de las más fotografiadas.

Por su voz áspera y su cuerpo sensual, nunca fue aceptada del todo por el público norteamericano, que no encontraba sentido a que una mujer de color gozara de tanto estrellato, poder y sofisticación. Por esto, fue Europa quien la retuvo siempre, su lugar base, donde volvía después de cada nuevo intento fallido en U.S.A., razón por la que cambia su nacionalidad a la Francesa.

Baker se quedó en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, siendo una activa colaboradora de la Resistencia Francesa, una labor desconocida para muchos y que habla de los principios de la artista y de su compromiso contra el nazismo. A su muerte, en 1975, recibió honores militares cuando fue sepultada en el cementerio de Mónaco. Por otro lado, también participó como una activa colaboradora de los movimientos Afro-americanos. En Estados Unidos luchó por la integración y contra la discriminación racial en los años cincuenta.

Siempre extravagante, gastó mucho de su dinero en extraños gustos que la llevaron en muchas ocasiones a la bancarrota, pero la princesa de Mónaco y Grace Kelly, sus amigas más intimas, nunca la dejaron sola, ayudándola cada vez que necesitó de un préstamo… así es que llegó a tener un leopardo, un chimpancé, una culebra, un cerdo, una cabra, una lora, un perico, varios peces, tres gatos y siete perros.

Murió a causa de una hemorragia cerebral, y su deceso no pasó desapercibido. La procesión funeral que desfiló por las más importantes calles de Paris fue gigante. Murió con el titulo de la primera mujer americana a la que le otorgaron honores militares en Francia, y la primera afroamericana en decirle a los gringos: “soy negra ¿y qué?”.

 

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