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El legado de Pauline Trigère

En Blog, Diseñadores, Marcas de Moda, Moda, Cine y Televisión | Por Andrea Martínez Maugard Mayo 31, 2012

La película “Desayuno en Tiffany’s” (1961) catapultó a a la fama a Audrey Hepburn en compañía de su famoso “little black dress”, diseño con firma de su inseparable Hubert de Givenchy. Aunque el personaje central de Holly Golightly se robó todas las miradas, la actriz Patricia Neal, quien interpretaba a la amante adinerada de Paul Varjak (George Peppard), también llevó un vestuario digno de recordar, compuesto por abrigos y materiales elegantes con la estampa de una clásica diseñadora de modas: Pauline Trigère. Al igual que grandes couturiers como Coco Chanel y Jeanne Lanvin, Trigère diseñaba sus vestidos sin utilizar bosquejos, sino drapeando la tela en el cuerpo de sus modelos.

Aunque murió el 2002, sus vestidos y abrigos son altamente apreciados en el mundo del vintage. La encargada de retomar el interés por sus prendas y diseños fue la actriz Winona Ryder, quien durante los años ’90 vestía con atuendos en negro, strapless y también con telas drapeadas factura de Trigère. La diseñadora, nacida en París y asentada en Nueva York hasta su muerte, tuvo su momento de gloria durante los ’50 y ’60, donde demostraba su carácter en su taller de moda –a menudo hacía callar a sus asistentes diciendo que existía solo una diva en la habitación-, y además se diferenciaba del resto de los diseñadores al aparecer en sus desfiles relatando la historia tras cada prenda desfilada por sus modelos.

Los diseños de Pauline Trigère continuaron llenando su carrera hasta el cierre de su firma en 1994, cuando lanzó su última colección pret-a-porter. La importancia de su marca radica en la elegancia de cada pieza, sin importar la década o tendencias influyentes; de hecho, Trigère vestía a cada modelo que aparecía en la publicidad de los cosméticos Elizabeth Arden, especialmente en los años ’50. Además, la famosa publicación de moldes McCall’s siempre integraba diseños de sus vestidos para que fueran confeccionadas por las dueñas de casa. En 1993, el CDFA le otorgó el Premio a la Trayectoria, consolidando su nombre como uno de los más grandes en la historia del diseño no solo americano, sino mundial.

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