Janice Dickinson acuñó el término en los ’70, cuando decidió que una modelo que trabajaba tanto como ella era “super”. Dovima, Twiggy y Jean Shrimpton viajaban por el mundo posando como nadie y todos las conocían por su nombre, pero Lauren Hutton fue quizás la primera supermodelo al convertirse en millonaria: en 1974, la compañía de cosméticos Revlon fue la primera en contratar de manera exclusiva a una modelo –Hutton-, pagándole más de seis cifras por año.













